Otorgan amnistía a Tomás Crisanto; otomí 13 años injustamente preso

La Sala de Asuntos Indígenas del Poder Judicial del Estado de México otorgó amnistía a Tomás Gabriel Crisanto, un hombre otomí, que desde hace 13 años se encuentra privado de la libertad en el centro penitenciario de Santiaguito, en el municipio de Almoloya de Juárez.

Tomás purgaba una sentencia de 44 años de prisión por un  homicidio, que asegura, no cometió. Se espera que en las próximas horas sea puesto en libertad.

Durante una sesión extraordinaria pública, que se llevó a cabo este martes,  las magistradas y magistrados de la Sala de Asuntos Indigenas determinaron que Tomás sufrió distintas violaciones a sus derechos humanos y al debido proceso, entre ellos la falta de un traductor y de una debida defensa.

En 2013, un sobrino de Gabriel fue acusado del asesinato de un hombre ocurrido en el municipio de Temoaya.

Y como Tomás Gabriel, fue visto con él al día siguiente, su familia fue agredida y amenazada.

“Nos fueron a balacear la casa. Teníamos un negocio de ropa y nos fueron a balacear”, señala Carmen Flores,  su esposa.

 

Para delindarse, Tomás acudió al Ministerio Público a declarar por voluntad propia,  pero las autoridades ya no lo dejaron salir.

 Fue tanta la amenaza de que nos iban a matar, que mi esposo dijo: yo no he hecho nada, por qué nos van a hacer eso, y por eso mi esposo fue a Lerma a declarar y ya no lo dejaron salir. Lo trasladaron de una vez al penal”, recuerda Carmen.

Aun cuando, el verdadero homicida confesó su culpabilidad, Tomás fue condenado por el crimen.

Tomás Gabriel Crisanto
Foto Tomás Gabriel Crisanto

Carmen, relata que durante el tiempo que estuvo detenido, su marido fue golpeado y obligado a firmar una declaración sin contar con un traductor.

“Él no entendía bien y le pegaron, y todo lo que él escribió le acomodaron. Nunca le pusieron un intérprete. Yo no entiendo mucho de leyes, apenas terminé la primaria, pero si nosotros hubiéramos sabido antes, otra cosa sería”, platicó.

Recuerda que durante el año que duró el juicio, Tomás Gabriel se presentaba en las audiencias sin poder decir nada, sin defenderse, porque no entendía, ya que solo hablaba otomí. 

“Antes no sabíamos hablar bien el español, solo otomí, y él fue muy discriminado en el penal porque no se sabía expresar bien”, relata.

En busca de justicia y libertad para su padre, Liliana Berenice Gabriel Flores, la única hija de Carmen y Tomás, se sumó al colectivo Haz Valer mi Libertad.

Pero en 2020 falleció de leucemia, sin poder ver libre a su padre.

Carmen Flores, una mujer indígena originaria de la comunidad de Jiquipilco el Viejo, municipio de Temoaya, continuó la lucha que inició su hija.Carmela Flores es esposa de un indígena otomí privado de la libertad

Participó en las distintas actividades y protestas que realizaban las mujeres del colectivo.

El pasado 4 de febrero emprendió un plantón frente a Palacio de Justicia para exigir la libertad de su esposo.

Denunció que la amnistía de Tomás Crisanto ya había sido turnada desde el año pasado y no veía avances.

Tomás Gabriel Crisanto
Carmen Flores frente al Palacio de Justicia. Foto Alma Ríos
Tomás Gabriel Crisanto
Carmen Flores en plantón frente a Palacio de Justicia. Foto Alma Ríos
Tomás Gabriel Crisanto
Plantón en Toluca. Foto Alma Ríos

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