Dos jóvenes sonrientes, vestidos con toga y birrete, sobresalen en una fotografía. Son los hermanos Enrique y Heriberto Santiago Lorenzana el día de su graduación en la escuela más dura de todas: la prisión.
Ellos y su hermano Edmundo han pasado los últimos 18 años de sus vidas privados de la libertad en un centro penitenciario del Estado de México, acusados de un delito que dicen, no cometieron.
Los hermanos Lorenzana fueron detenidos en junio de 2008, cuando tenían 18, 19 y 21 años de edad.
Se les acusó del delito de homicidio. Su familia sostiene que durante el juicio nunca se acreditaron pruebas suficientes para sostener la acusación.
Además, señala que fueron víctimas de detención arbitraria, incomunicación, tortura y violaciones al debido proceso.
De acuerdo con su testimonio, los tres fueron sometidos a agresiones físicas y psicológicas para obligarlos a firmar declaraciones cuyo contenido desconocían.
“A Edmundo le dieron choques eléctricos en el área genital y también los confrontaron unos con otros para que pudieran ver cómo golpeaban a sus hermanos mientras los otros observaban, como para doblegar la voluntad”
Jaime Santiago Lorenzana, hermano
Edmundo fue diagnosticado con cáncer testicular como consecuencia de los choques eléctricos.
La familia lucha por demostrar la inocencia de los hermanos Lorenzana y lograr su libertad mediante la amnistía.
Ejemplo de resiliencia
Para Jaime Santiago Lorenzana, sus tres hermanos son inquebrantables, y un ejemplo de resiliencia.
Los hermanos decidieron transformar su estancia en prisión en una oportunidad de aprendizaje.

Heriberto y Enrique concluyeron la Licenciatura en Administración de Ventas. Ambos obtuvieron su grado por promedio académico
Y fueron reconocidos como algunos de los mejores estudiantes de su generación durante una ceremonia realizada dentro del centro penitenciario.
“Fue el primer caso de presos titulados en el Estado de México. Eso me confirma que estoy luchando por personas que quieren salir y continuar como eran desde que los detuvieron”
Jaime Santiago, hermano


Orgullosa, la madre Elisa Lorenzana, presume la disciplina y superación de sus hijos.
“Se lo agradezco a Dios. Yo con eso me doy por bien servida de mis hijos, aunque muchos digan de qué se puede enorgullecer si están en la cárcel, pero yo sé a quién tengo como hijos”
Elisa Lorenzana, madre.
La formación profesional no ha sido el único espacio donde encontraron una forma de reconstruirse.
Enrique descubrió en la música un refugio. Aprendió a tocar la guitarra y otros instrumentos, participó en actividades culturales y formó parte del grupo Sentencia del Amor, que obtuvo uno de los reconocimientos en el concurso “La Voz Penitenciaria”.
En busca de la amnistía
Actualmente existen tres solicitudes de amnistía, una para cada hermano.
A finales de 2025, fue emitido el pronunciamiento favorable, pero el proceso permanece detenido, pues aun está pendiente la reparación del daño.
La familia señala que ante la falta de recursos económicos solicitó el Fondo para la Reparación del Daño y los retrasos administrativos han impedido que el beneficio de la amnistía se concrete.
Jaime considera que mantenerlos en prisión prolonga una situación que, desde su perspectiva, debió resolverse hace tiempo.
Mientras la resolución definitiva llega, los hermanos Santiago Lorenzana continúan aferrados a la misma convicción que los ha acompañado durante estos 18 años: prepararse para el día en que puedan recuperar su libertad y demostrar que, pese a la prisión, nunca dejaron de construir un proyecto de vida.
